Como
otros pueblos de Mesoamérica los Aztecas medían el tiempo con un calendario
ritual de 260 días. Este existía en México desde el año 500 a.c. y, quizás,
estaba basado en la biología humana, pues 260 días es el tiempo que tarda la gestación
de un bebe. El calendario se dividía en 13 ciclos de 20 días cada uno.
Los
agricultores usaban un calendario diferente, basado en los movimientos del Sol,
pues la luz solar y las estaciones hacían crecer sus cultivos. Este calendario
tenía 360 días, divididos en 18 meses de 20 días, más cinco días de la mala
suerte. Este poseía símbolos de los 20 nombre de los días del calendario. Para
dar una fecha, los símbolos se combinaban con un número del uno al 13, por
ejemplo, 3 buitres. Los días se nombraban como criaturas familiares o cosas de
todos los días, como lagartija o agua.
Cada día tenía su propio dios, y se nombraba a los niños por el día en
que habían nacido; una costumbre que sigue en algunas partes de México.
Cada
52 años, medidos con nuestro tiempo, los dos calendarios terminaban el mismo
día. Cinco días antes de finalizar el año 52, el pueblo estaba ansioso pues
temía el fin del mundo. Un tercer calendario, de 584 días, se utilizaba para
calcular los días de fiestas.
"Esta enorme escultura muestra la versión Azteca de la creación. Ellos creían que el mundo había sido creado y destruido cuatro veces y que su época, del Quinto Sol, también estaba condenada"
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